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lunes, 16 de noviembre de 2015

Una burlesca crítica

En honor a uno de los grandes del siglo de oro español, Francisco de Quevedo que nos deleita con esta sátira dedicada a su querido compañero de siglo pero enemigo Luis de Góngora.

A UNA NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.

Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón mas narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.


Francisco de Quevedo

domingo, 15 de noviembre de 2015

La teoría del detalle

Si te paras a observar vivimos en detalles. Creemos que la vida se basa en decisiones, aprendizaje y conocimiento pero si miramos la estructura más básica de la complejidad humana encontramos los detalles.

Utilizaré el día de hoy para argumentar mi teoría:

Hoy, me he levantado como cada día de los 365 días que se resumen en un año. El despertador de un color grisáceo ha interrumpido mi profundo silencio. Eran las 6:30 de la mañana, momento ideal porque aunque tu silencio ha sido perturbado la ciudad sigue callada; esto me ayuda a poder ejercitar mi cuerpo y mi mente alternadamente, según el día. A diferencia de lo que ya se podría denominar costumbre, hoy, el despertador se encontraba escasos centímetros más alejado de lo habitual. Ha sido este detalle el cual me ha hecho incorporarme más y como bien se explica en la ley de acción-reacción he caído luego con más fuerza a la que mi cuerpo aun despertándose no está acostumbrado y por tanto he reducido a la mitad mi sesión de ejercicio.

Hoy, a media mañana, sobre las 11:00, he bajado al bar de la esquina, el ya común bar del centro de Barcelona con un interior modernista y una terraza mediana. La joven camarera, una universitaria que está estudiando magisterio en la Universidad de Barcelona, trabaja todas las mañanas para poderse pagar el grado. Por tanto, ya somos conocidos, y sin variar la tradición, como cada día de trabajo, me ha servido mi café. En la penúltima mesa contando desde la derecha dando la espalda a la puerta de la entrada. Pero a diferencia de cada día, esa misma noche ha sucedido el detalle de la avería del limpia platos, atrasando así el horario establecido de limpieza de la vajilla. Resultando que tras traerme la misma taza que siempre con el "solo largo" recién hecho, con el toque dulce de las dos medias cucharadas de azúcar moreno. No he sentido esa sensación de contraste de frío-calor que percibo siempre entre el frío de la taza que ha estado expuesta toda la noche a las leves corrientes que se deslizan por el interior del bar y el calor del café recién hecho por la joven que pelea por poder tener el futuro deseado. 

Con estos dos ejemplos doy argumentos para demostrar que "La vida se balancea por detalles"

Cuantificando el amor


Una cama, un mismo sentimiento, dos personas.

Cuatro labios, un beso, varios mordiscos.

Cuatro manos, varias caricias, algunos escalofríos.

Una habitación, un mismo sentimiento, dos personas.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Dar más de lo que se te pide

Por que cuando menos te concentras, más estás;
por que cuando menos te oyes, más escuchas;
por que cuando menos te ves, más te conoces;
y por que al final ninguna escusa sirve como solución.

A veces sin saberlo somos descritos por características físicas y resolutivas. Pero yo, quiero ser recordado por la sencillez de superar aquello que te piden por dar algo mejor:

Porque cuando me piden respuesta, doy una sonrisa;
porque cuando me piden la mano, doy un abrazo;
porque cuando me piden algo, lo doy todo.

Pray for Paris - Tengamos en mente París



En la noche de un viernes,
una noche sin luces
unas miradas sin finales

...

Un ruido, te estremeces
es cercano, conocerlo crees.
Es el fin de los felices,
se han ido volando como perdices
siendo ante todo inocentes
ninguno merecedor de la muerte.

jueves, 12 de noviembre de 2015

El oxígeno que alimentaba la llama

En honor a Lope de Vega quién con este poema me hizo asumir que mi mejor forma de expresión eran estos textos.

Un soneto me manda hacer violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

Lope de Vega

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El fuego que encendió mi mecha


En honor a William Ernest Henley, quién con este poema iluminó ese yo interior que me hace reflexionar. Gracias.


En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.


En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.


Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.


Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino
ni cuantos castigos lleve a mi espalda:
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.


William Ernest Henley